Sant Jordi – Ediciona.com

"Según la tradición, la villa de Montblanc estaba siendo aterrorizada por un colosal dragón. La bestia se había instalado a las afueras del pueblo, infectando el aire y el agua con su aliento apestoso y causando estragos entre el ganado. En su búsqueda de alimento, cada vez se aproximaba más a las murallas, por lo que los vecinos tuvieron que buscar una forma de mantenerlo apartado. Empezaron dándole de comer ovejas; cuando éstas se acabaron, siguieron con los bueyes, y luego con los caballos. Y por fin no tuvieron más remedio que sacrificar a los propios habitantes. Se metieron los nombres de todos en un puchero, también el del rey, y el de su hija la princesa, y cada día una mano inocente decidía quien moriría la mañana siguiente. Y una tarde la escogida fue la princesa. Dicen unos que el rey lloró y suplicó a sus súbditos por la vida de su hija, pero que de nada le sirvió, ya que no era el único padre desconsolado. Cuentan otros que el rey entregó a su hija con valentía y entereza. Sea como fuere, la joven salió de las murallas y se dirigió hacia su triste destino.

Cuando el terrible dragón avanzaba hacia ella, surgió entre la bruma un hermoso caballero vestido de blanco sobre un caballo blanco que arremetió contra la bestia. El animal, herido, se sometió al caballero, que le ató al cuello un extremo del cinturón de la princesa. La dama tomó el otro extremo del cinturón y, para pasmo de los pobladores de Montblanc, condujo al dragón como a un perrito hasta la puerta de la ciudad. Allí, a la vista de todos, el caballero remató a la bestia de un certero golpe de lanza. Dicen unos que el dragón se fundió y fue absorbido por la tierra. Cuentan otros que un gran charco de sangre se formó a los pies del caballero. Sea como fuere, en aquel mismo instante creció un rosal y de sus ramas brotaron rojas rosas. Jorge, o Jordi, o George, o Giorgios, que es como se llamaba el caballero, obsequió a la princesa con una de esas rosas."

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Vocabulario

según – ifølge
villa f – landsby
Montblanc (på katalansk) – Montblanch. En by i Tarragona
instalarse – slå sig ned
aliento m – ånde
apestoso – ækel
causar – forårsage
estrago m – ødelæggelse
ganado m – kvæg
buscar – finde
tener que + infinitiv – måtte + infinitiv
apartado – på afstand
empezar + gerundium – begynde at + infinitiv
dar de comer – give at spise
oveja f – får
acabarse – slippe op
seguir – fortsætte
buey m – okse
caballo m – hest
por fin – til sidst
no tuvieron más remedio que – de havde ikke andet at gøre end
sacrificar – ofre
puchero m – gryde
moriría – (konditional af morir) – skulle/ville dø
escogida – udvalgt
suplicar – trygle om, bede indstændigt om
subdito m – undersåt
ya que – eftersom
desconsolado – utrøstelig
valentía f – tapperhed, mod
entereza f – sjælsstyrke
sea como fuere – hvordan det end forholder sig
dirigirse hacia – gå hen imod
destino m – skæbne
surgir – dukke frem
bruma f – tåge
vestido de blanco – iført hvidt tøj, klædt i hvidt
arremeter contra – gå løs på
herido – såret
someterse a – underkaste sig
atar – binde
le ató al cuello – han bandt på dens hals
extremo m – ende
cinturón m – bælte
pasmo m – forbløffelse
poblador m – indbygger
conducir – føre
puerta de la ciudad – byport
a la vista de – for øjnene af
rematar – dræbe
certero – træfsikker
fundirse – (her:) brænde
charco m de sangre – blodpøl
a los pies de – ved foden af
crecer – vokse frem
rosal m – rosenbusk
rama f – gren
brotar – springe ud
obequiar – forære

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